LA MUERTE DE CAROLINA CONMOCIONA A LOS SEGUIDORES DE “EL INTERNADO”

Averiguó, por fin, que Roque era el traidor, pero pagó el descubrimiento
con su propia vida



Más de tres millones de espectadores asistieron ayer al trágico adiós de una de las protagonistas más queridas

Madrid, 26 de enero de 2010. Rodeada de todos sus amigos y en brazos de Marcos, el amor de su vida, se despidió ayer y para siempre Carolina de los seguidores de “El Internado”. Un trágico final que mantuvo en vilo a todos los espectadores de la serie, sorprendidos por el inesperado desenlace del capítulo.

Después de horas de sufrimiento y agonía, de haber sobrevivido a la caída y a ser enterrada en vida, Carol conseguía aguantar y esperar con vida a que llegaran sus amigos, pero era demasiado tarde. En el último minuto, Marcos, Blanca, Vicky y Yon, veían impotentes como a su amiga se le escapaba el último aliento. En el último minuto los espectadores de la serie asistían a la muerte de una de las protagonistas más queridas.

Carolina siempre creyó que existía un traidor dentro del grupo y tendió una trampa a Noiret para averiguar su identidad. Su idea funcionó pero eso fue lo peor que pudo ocurrirle. Averiguó que Roque era la persona que buscaban, el amigo infiel que colaboraba con Ottox a sus espaldas y les robaba todas las pruebas que conseguían, toda la información que les hubiese permitido acudir a la policía. Carol logró su objetivo, pero lo pagó con su propia vida.

Roque, sabiéndose descubierto, golpeó a Carolina en el torreón. No contó con que el golpe la desestabilizase y la hiciese precipitarse por la ventana, al vacío. Creyéndola muerta, Roque enterró el cuerpo de Carol en el bosque, pero ella todavía estaba viva.

Enterrada en vida, con el cuerpo destrozado y dolorido, Carolina consigue reunir fuerzas para llamar a Marcos e indicarle dónde está. No puede moverse y la batería de su móvil se agota pero sus amigos, en el último momento, han conseguido encontrarla. Ya es demasiado tarde, rodeada de sus amigos y en brazos de Marcos, Carolina decía adiós a “El Internado”.

Roque trató de llegar antes que sus amigos al lugar donde estaba Carol para rematarla y que no pudiese delatarle. No pudo llegar a tiempo, ni robarle a Carolina los últimos segundos en brazos de Marcos y junto a Vicky. Carol no tuvo fuerzas para hablar, para contarle a sus amigos que Roque era el traidor pero, sin saberlo, ha dejado a sus amigos la pista que necesitaban: su propio móvil.

En el próximo capítulo….

“El extraterrestre”

Los chicos investigan el móvil de Carol para intentar aclarar su muerte

Marcos jura venganza junto al cadáver de Carolina. Entre todos deciden ir a la policía, pero en ese momento llega Noiret, acompañado de varios hombres armados, para llevarse el cadáver ante la mirada impotente de los chicos. Además, Noiret les deja claro que si no vuelven al colegio y ocultan lo sucedido no sólo morirán ellos sino también sus familias.

Hundidos y rotos por el dolor, los chicos vuelven al internado, donde descubren que justo antes de morir, Carol le mandó a Marcos unos mensajes que nunca le llegaron. Alguien borró aquellos mensajes del móvil de Marcos, pero ¿por qué?

Fermín cura a Rebeca una herida de bala producto de su encuentro con Hugo en los pasadizos. Afortunadamente la herida no reviste gravedad y Hugo no consiguió identificarla, pero no pueden correr más riesgos. Necesitan acceder al nivel inferior, pero Hugo ha redoblado las medidas de seguridad y la puerta del ascensor ya no se abre con una tarjeta, sino con una clave secreta que sólo conoce él.

Noiret descubre que tiene un hijo, fruto de la relación que en el pasado tuvo con Lucía. Su hijo padece una extraña enfermedad y él está dispuesto a hacer lo que sea para ayudarle, pero Lucía no se fía de sus intenciones.

La misteriosa luz blanca inunda el cielo del bosque. Paula y Evelyn están convencidas de que es una nave espacial, una tesis que confirmarán cuando, en una excursión por el bosque, se encuentren con un astronauta.

Hoy sería el cumpleaños de Don Joaquín y Elsa está bastante afectada. Martín intenta consolarla, cariñoso, pero Elsa malinterpreta su actitud y queda en evidencia: hace tiempo que siente algo hacía el profesor de ciencias.